Según ‘The Korea Times’, las autoridades deben cambiar su percepción sobre el mercado de trabajo. El desempleo juvenil es un problema mundial, no exclusivo de Corea. Lo que diferencia a este país, del resto es la velocidad con la que empeora y se enquista. La tasa de desempleo de los jóvenes entre 15 y 29 años se situó en el 8% en 2013. Es 3,7 veces mayor que la tasa de desempleo de 2,16 por ciento de la generación anterior, según afirmo el Banco de Corea (BOK) el pasado lunes. La brecha generacional en las tasas de desempleo es mucho mayor que la media -2,1 entre los países de la OCDE-.

La tasa de desempleo juvenil ha aumentado más de un 10,2 por ciento en el primer trimestre de 2015, la más alta en 16 años. El vice primer ministro Choi Kyung-hwan, tenía razón cuando dijo: “El gobierno se siente muy apesadumbrado debido a que nuestros jóvenes que no pueden encontrar empleo a pesar de lo buscan desesperadamente”. La presidenta Park Geun-hye anunció varias medidas políticas, incluyendo la contratación adicional de trabajadores del sector público, tales como maestros y enfermeras, y los créditos fiscales para las empresas que emplean a trabajadores. Estos son algunos de los pasos necesarios para atraer a más de la mano de obra al mercado laboral. A pesar de estas medidas una gran mayoría de expertos lo considera insuficiente para cambiar el rumbo y el empeoramiento cada vez es más agudo. El gobierno dará a conocer estas y otras medidas relacionadas con el trabajo la próxima semana, pero una minoría atisba en el horizonte un cambio real.

Se necesita un cambio drástico para revertir esta compleja situación. Este cambio debe estar precedido por un cambio de paradigma entre los funcionarios. Hay pocos informes que han demostrado convincentemente la relación entre los salarios bajos y el aumento del empleo juvenil. Esa no es la solución, a pesar de que muchos gobiernos del mundo lo crean.

Algunos afirman que el mercado laboral de Corea debe ser más flexible, al igual que Estados Unidos, para absorber más jóvenes, para reducir la fuerza de trabajo inactiva. Se están olvidando la seguridad laboral de Corea que tiene el peor dato entre los principales países, basado en un trabajo de corta duración, con un promedio de 5 años por empleo. Los analistas pro-empresariales deben prestar atención y tomar buena nota: entre las 17 empresas más grandes de Estados Unidos, incluyendo Starbucks y Wal-Mart, han decidido recientemente para crear 100.000 puestos de trabajo para los jóvenes. Otro ejemplo a seguir puede ser el del primer ministro japonés Shinzo Abe, con una subida salarios y políticas para aumentar la demanda nacional que han dado lugar a la creación de un círculo vicioso que ha desembocado en el aumento de los ingresos alcanzando casi el pleno empleo.

En los últimos 20 años, la economía de Corea ha crecido un 20,9 por ciento, pero los salarios de los trabajadores a tiempo completo aumentado sólo un 6,1 por ciento. Los políticos y los burócratas deben meditar concienzudamente sobre la manera de dar un giro a las políticas de empleo para que tanto jóvenes como mayores se integren mejor en el tejido empresarial, en el mercado laboral.